EU, ¿qué tan probable es otra recesión?

2012-10-05El Economista

Tras un buen cierre del 2011, las expectativas de un mayor dinamismo en la actividad económica estadounidense para el 2012 eran alentadoras; aún más si consideramos que parte de este impulso provenía del consumo interno, una de las variables más rezagadas en el camino a la recuperación económica tras la Gran Recesión.

Sin embargo, al tercer trimestre, la narrativa cambió. Una de las principales razones es la situación actual en el mercado laboral: la tasa de desempleo no logra ubicarse por debajo de la barrera de 8% y la Reserva Federal, considerando sus últimas minutas publicadas, redujo de nueva cuenta sus estimados para la creación de empleos en el 2012 y el 2013.

La creación actual de plazas laborales no es suficiente para integrar a más de 7 millones de desempleados que, con el paso del tiempo, experimentan cada vez más dificultades para ser contratados, ya que el tiempo ocioso merma de forma considerable sus habilidades.

Esto, naturalmente, afecta al consumo interno. Los hogares estadounidenses se muestran renuentes a gastar y, por ello, el índice de confianza del consumidor experimenta volatilidad sin lograr mantener una tendencia alcista que permita observar los niveles previos a la crisis.

De igual forma, los empresarios estadounidenses no perciben aún el ambiente idóneo para invertir, limitando indirectamente la creación de nuevos puestos de trabajo.

La crisis de deuda soberana en Europa, aún lejos de resolverse, mantiene en cautela a los mercados y desincentiva la inversión y las exportaciones hacia el viejo continente.

En los siguientes días, se publicará el PIB estadounidense al tercer trimestre del 2012 y, muy probablemente, confirmará el pobre desempeño de estas variables. Incluso, un análisis detallado del llamado Beige Book de la Fed nos indica que la situación de los 12 distritos aún es irregular.

Ante esto, la Fed decidió poner en marcha un nuevo programa de relajamiento cuantitativo (QE, por su sigla en inglés), el tercero en su tipo, que probablemente impactará en un menor grado la economía real respecto del QE2 y sobre todo del QE1.

Lo que sí podríamos esperar es un repunte de la inflación estadounidense, hoy, en 1.7% a tasa anual, pero altamente presionado por los precios de las materias primas y de los alimentos.

Los commodities energéticos, también sufrirán incrementos en precio por la búsqueda de activos más riesgosos por parte de los inversionistas ante la abundancia de liquidez, mientras que una menor oferta, consecuencia de condiciones climatológicas desfavorables, afectará el precio de los alimentos. Sin olvidar al oro, que se aprecia al ser un refugio de valor importante.

La Fed alargará el periodo de tasas de interés en niveles mínimos hasta principios del 2015, lo que no necesariamente asegura un mayor otorgamiento de crédito.

De hecho, esperamos que el sector bancario estadounidense reporte por lo que resta del año y parte del 2013 bajos crecimientos en ingresos por niveles mínimos en tasas, una mayor regulación bancaria, reducción en comisiones y tarifas y un menor espacio de maniobra para reducir sus provisiones para riesgos crediticios. Todo ello entorpece la consecución de proyectos de inversión que impulsen la economía y la generación de empleos.

En resumen y analizando detenidamente el Índice de Actividad Económica Mensual realizado por la Fed de Chicago, donde efectivamente el componente de producción observa retrocesos significativos y el consumo es la variable más rezagada, la actividad económica estadounidense se mantiene por debajo de su tendencia de crecimiento de largo plazo.

De acuerdo con nuestros cálculos, la probabilidad de que EU experimente una nueva recesión en los próximos 12 meses, ya se ubica en 33%; debemos comentar que una probabilidad superior a 50% es típicamente causa de un ajuste en los mercados.?

Carlos Ugalde es gerente de Análisis Bursátil de Signum Research.