Los estragos de Sandy

2012-11-01El Economista

Las estimaciones preliminares nos hablan de un rango entre 40,000 millones y 50,000 millones de dólares en daños materiales causados por la tormenta tropical Sandy, que afectó un territorio que alberga a la tercera parte de la población de Estados Unidos.

Después de las familias y los negocios damnificados, el primer afectado será la industria aseguradora a nivel internacional. En dólares y centavos, Sandy se ubica como la segunda tragedia natural más costosa en la historia de EU —sólo detrás del huracán Katrina que tuvo un costo de 108,000 millones de dólares.

Los costos de Sandy, aunque muy significativos, representan apenas 0.33% del valor del producto total de EU. No obstante, a esta cifra debemos agregar el valor de la pérdida en actividad económica causada por los estragos. Unos días después del paso de la tormenta tropical, apenas se restablece parcialmente el servicio en los aeropuertos, trenes subterráneos y otros sistemas de transporte. Millones de familias no han recuperado el servicio eléctrico y los sistemas de telecomunicación presentan intermitencias graves.

Estos días de baja actividad económica, definitivamente, se verán reflejados en las cifras del producto al cuarto trimestre del año, lo que se añadirá a las presiones recesivas que ya empiezan a asomarse por el asunto del llamado “acantilado fiscal” y una pérdida en el dinamismo industrial y del consumo. Conforme se afinen los estimados, los mercados financieros irán descontando los efectos negativos.

En los estados más afectados, Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, se genera casi 15% del PIB nacional. Si suponemos una paralización total de la actividad económica en estos tres estados por seis días, el daño total ascendería a 32,000 millones (0.20% del PIB). No obstante, existen efectos multiplicativos que debemos considerar.

Entonces, aunque en el corto plazo los efectos son totalmente negativos, en el mediano y largo plazo, una tragedia de la dimensión de Sandy tiene algunas ventajas relacionadas con la reconstrucción, como son: 1) un incremento en la actividad de construcción; 2) mayor inversión; 3) una renovación de infraestructura decrépita que incremente la competitividad de la región, y 4) una discusión más seria en torno del calentamiento global -después de esta tragedia, pocos políticos se atreven a negar la existencia de este fenómeno.

Como en todos los choques exógenos, naturalmente, existen industrias perdedoras y ganadoras: entre las primeras, encontramos, por ejemplo: 1) seguros; 2) empresas de telecomunicaciones, generación de energía eléctrica y otros servicios municipales (en inglés llamados utilities), y 3) empresas de servicios financieros ubicadas en la zona dañada (algunas de las más importantes en EU). Entre las segundas, encontramos: 1) constructoras; 2) bienes de consumo duradero, y 3) comercio de bienes para el hogar. El comercio de abarrotes resintió efectos mixtos porque, aunque también se vio beneficiado por compras de pánico, cerró sus puertas tras el paso del meteoro.

En cuanto a las elecciones presidenciales de este martes: además de revelar la grotesca irresponsabilidad detrás de la negación del calentamiento global de los republicanos, Sandy terminó precipitadamente la campaña presidencial favoreciendo al Mandatario en funciones, quien ha tenido una gran oportunidad de mostrarse presidencial y ganar en el camino el apoyo del alcalde de Nueva York y del Gobernador de Nueva Jersey, el New York Times, y la revista The Economist, entre otros actores importantes. Ante esto, es muy probable que Barack Obama se reelija.

Para México, Sandy es una oportunidad de estrechar lazos de amistad y económicos con nuestro principal socio. Para empezar, la reconstrucción, que llevará meses, demandará bienes que, por su peso y dimensiones, son difíciles transportar desde el continente asiático. Por otro lado, igual que ocurrió con Katrina, esta misma actividad demandará una enorme cantidad de mano de obra especializada en la construcción.?

Héctor O. Romero es director General de Signum Research