Empresas del IPC deberán ser cautelosas

2012-11-22El Economista

En Signum Research realizamos trimestralmente un análisis agregado de las principales tendencias financieras de las empresas que componen la muestra del IPC de la Bolsa. De las 35 emisoras que componen el Índice, se construye un consolidado de los estados financieros de 32 empresas. Las restantes no se incluyen porque al ser grupos financieros utilizan una contabilidad no comparable.

Este tipo de análisis muestra tendencias globales interesantes que en algunos casos constituyen indicadores adelantados de la actividad económica.

Los activos totales en el balance de las empresas mexicanas alcanzan un máximo histórico en 4.02 billones (millones de millones).

De esta cantidad, el efectivo representa 7% del total, y 37% es propiedad, planta y equipo neto; el resto es capital de trabajo, activo diferido y otros activos.

Llama la atención que el efectivo muestra una tendencia de baja desde hace dos años: después de la Gran Recesión del 2008-2009, las empresas mexicanas acumularon una gran cantidad de efectivo.

A partir del 2010 se empezó a utilizar esta reserva, una muestra de confianza en la economía, pero los tesoreros deberán ser cuidadosos en un entorno complicado.

De hecho, la razón de liquidez y la llamada “prueba del ácido” muestran una reducción en los últimos dos años.

La “prueba del ácido” se ubica en 1.06 veces, cerca de 1.0, donde las empresas tienen que liquidar inventarios para poder hacer frente a sus pasivos de corto plazo. Es importante regresar a niveles superiores a 1.4 o incluso 1.5x.

Los inventarios disminuyeron 1.87% en el trimestre, con lo que la rotación de éstos se incrementó de 5.90x a 5.99x, con lo que los días de inventario bajaron a 60.9 veces, lo que constituye una señal de actividad económica interesante.

Otra parte fundamental del capital de trabajo son las cuentas por cobrar y las cuentas por pagar.

Las empresas tardan aproximadamente 36 días en cobrar a sus clientes, lo que constituye un incremento de un día. Esta cifra aún no nos preocupa, pero nos mantendremos atentos a este indicador, que ha aumentado sin interrupciones desde hace seis trimestres, cuando se encontraba en 32 días.

Una de las primeras señales de deterioro en liquidez general en una economía es una reducción notable en la rotación de las cuentas por cobrar. Por su parte, los días de pago se redujeron notablemente en el trimestre, de 75 a 70, un desarrollo positivo.

Las empresas disminuyeron sus pasivos durante el trimestre en 3.2%, una buena noticia en un entorno global complicado.

No obstante, este esfuerzo deberá continuar en los próximos trimestres. La relación entre los pasivos de largo plazo en moneda nacional y en moneda extranjera muestra un nivel de 0.61x, muy por encima del promedio de los últimos cinco años, en 0.47x.

Notamos un esfuerzo consciente por parte de las empresas de substituir pasivos denominados en dólares.

Las ventas 12 meses muestran un nivel máximo histórico, en 3.1 billones de pesos, 50% superiores al nivel que tenían en plena crisis. No obstante, tanto el margen operativo y el margen UAIID (o EBITDA por su sigla en inglés) se han deteriorado.

Este desempeño afecta la rentabilidad, medida a través del retorno sobre capital invertido (ROIC, por su sigla en inglés) que, no obstante, se ha mantenido en niveles muy aceptables, de alrededor de 17%, gracias al buen desempeño en ventas.

En conclusión, el notable impulso en los ingresos de las empresas ha motivado el optimismo de las distintas administraciones corporativas, lo que las lleva a desacumular efectivo, apalancarse e incrementar sus gastos de operación.?

Héctor O. Romero es director general de Signum Research.