Economías emergentes toman el timón

2013-01-31El Economista

Las últimas estimaciones de los organismos económicos internacionales indican una aceleración mínima del crecimiento económico global en el 2013, que será impulsado por un mejor desempeño de las economías emergentes, prominentemente en Asia y en menor medida en América Latina.

En las economías avanzadas, se espera cierta desaceleración: en EU la contracción fiscal muestra sus efectos claros y en Japón el menor crecimiento es resultado de un comparativo desfavorable ante el importante estímulo que se ejerció en la primera mitad del año pasado.

Las economías avanzadas mantienen una política fiscal laxa, que cada vez resulta menos efectiva. La Reserva Federal (Fed) introdujo recientemente otra forma de relajamiento cuantitativo en su cuarta edición (conocido entre los mercados como QE4) a través del cual comprará bonos del Tesoro de largo plazo por 85,000 millones de dólares al mes; el miércoles reafirmó su voluntad de mantener una política monetaria acomodaticia, con tasas de interés cercanas a cero.

Entre los factores de riesgo dominantes encontramos que la contracción fiscal en EU puede tener efectos mucho más importantes a lo estimado previamente, como nos demuestra el magro desempeño del producto al cuarto trimestre del año. La semana pasada comentamos la razón por la que consideramos que el techo de la deuda es más un instrumento de presión política que una herramienta de política pública, pero los recortes al gasto e incrementos impositivos tienen efectos directos sobre la actividad económica.

El reporte del producto al cuarto trimestre arrojó un resultado inesperado: una contracción de 0.1 por ciento. Algunos analistas discuten la posibilidad de una nueva recesión. La causa más próxima de este resultado fueron recortes pronunciados al gasto en defensa y nos da una idea de lo que ocurrirá durante el primer trimestre, dados los incrementos a los impuestos sobre nómina y especialmente a partir del 1 de marzo. Por lo que algunos estiman que lo visto al cuarto trimestre es sólo la punta del iceberg.

En Signum Research, no compartimos esa visión: la demanda agregada tiene cuatro componentes básicos: consumo, gasto, inversión privada y exportaciones netas. El consumo es el principal motor de la economía de EU.

Ante el problema en finanzas públicas, el gasto del gobierno constituirá un lastre, pero la inversión privada aún no recobra el dinamismo previo a la Gran Recesión, las empresas han acumulado una gran cantidad de recursos financieros que empezarán a ejercer una vez que se consolide la confianza del consumidor. En este sentido, la inversión puede ser la variable que compense los recortes en gasto público, pero todo depende de los incentivos y la forma en que se acuerde reparar el déficit público.

Un efecto secundario de la laxitud en política monetaria en las economías avanzadas es un flujo continuo de recursos financieros hacia las economías emergentes que buscan aprovechar el diferencial en tasas de interés y en tasas esperadas de crecimiento económico. La suma de flujos de inversión hacia América Latina se estima que sumó 289,000 millones durante el 2012, con un crecimiento esperado de 6% hacia el 2014. Estos flujos seguirán constituyendo un reto para los bancos centrales de la región, que buscan evitar una apreciación pronunciada en sus monedas por los efectos devastadores que esto puede tener sobre la industria exportadora.

En Europa abandonó el estado de emergencia, pero el riesgo ahora es que la falta de reformas económicas fundamentales le resten capacidad de crecimiento económico de largo plazo: es un buque que, sin reparar completamente el daño en el casco, sólo puede navegar con lentitud y es vulnerable ante cualquier tormenta.

Héctor O. Romero es director general de Signum Research.