Primera mitad del 2013, complicada para EU

2013-02-28El economista

Las expectativas generadas en torno de la economía mexicana están fundamentadas en la alta probabilidad de que se concreten las reformas de carácter estructural que requiere el país.

Sin embargo, México continúa experimentando una alta correlación en su actividad económica con EU, su principal socio comercial y base de su crecimiento económico en los últimos años, gracias al fuerte dinamismo en exportaciones, principalmente manufacturas.

Por ello, es de suma importancia para los negocios monitorear el estado de la economía estadounidense, que en la segunda mitad del 2012 observó cifras con resultados mixtos, mostrando un crecimiento moderado en las principales industrias.

Esto sitúa a la actividad económica estadounidense por debajo de su tendencia histórica de crecimiento, como lo demuestra el índice mensual publicado por la Reserva Federal de Chicago, equiparable al IGAE de México. En los últimos dos años, este índice ha mostrado un claro estancamiento ante el bajo desempeño en los subíndices de producción e ingresos, reflejo de la desaceleración que ha experimentado el índice de producción industrial, un estancamiento del subíndice de empleo, ante la gradual disminución en la tasa de desempleo y un rezago en el subíndice de consumo y vivienda.

La situación resulta un tanto preocupante, ya que, a pesar de las bajas tasas hipotecarias en EU y la mejora en los inicios, ventas y permisos de casas, la demanda interna no logra sobreponerse con hogares aún en un periodo de desendeudamiento pero con una alta incertidumbre en torno de las políticas llevadas a cabo por el gobierno federal, como la fiscal, un lastre para la economía estadounidense en el último trimestre del 2012.

El contexto planteado ha afectado la confianza de los empresarios, limitando la generación de empleos y por ende el consumo interno, rubro que no logra mantener un crecimiento sostenible y que impulsaría significativamente el desempeño de la economía estadounidense, beneficiando a sus socios comerciales, empezando por México.

Aunado a esto, los comentarios realizados por la Reserva Federal en sus últimas minutas publicadas dejaron entrever cierta posibilidad de limitar su programa de compra de bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas por 85,000 millones de dólares, dados los riesgos que pudiera generar en el balance de la Fed, y sobre todo, la burbuja que pudiera generarse bajo un escenario de alza en tasas de interés, es decir, cuando el relajamiento monetario llegue a su fin. No se han cuantificado los costos y los beneficios del programa, pudiendo la Reserva Federal realizar un anuncio no esperado que muy probablemente incrementaría su eficacia en términos de política monetaria, tanto en los mercados financieros como en la economía real.

De esta forma, considerando los efectos y posibles escenarios para el corto plazo, junto con los riesgos de carácter estructural que aún prevalecen y que podrían modificar de forma inesperada el panorama a seguir, estimamos una probabilidad de recesión para la economía estadounidense para los próximos 12 meses, de 26.1% en enero, nivel aún lejano del umbral de 50% que consideramos foco rojo pero que es una llamada de atención para que el gobierno federal lleve cabo medidas factibles y de largo plazo, principalmente en el tema fiscal, lo que permitirá vislumbrar un panorama económico más estable con un crecimiento orgánico sostenible y una mayor confianza para empresarios y consumidores.

Será una primera mitad del año complicada, pero esperamos un mayor dinamismo para la segunda mitad de año, periodo en el que están puestas altas expectativas de crecimiento no sólo en EU, sino a nivel global.

Carlos Ugalde es gerente de Análisis Financiero de Signum Research