EU, un diagnóstico

2013-04-18El Economista

En fechas recientes han surgido varias dudas en torno de los beneficios generados por una política monetaria acomodaticia llevada a cabo por la Fed, con un largo periodo manteniendo en mínimos niveles su tasa de referencia y llevando a cabo la compra mensual de US$85,000 millones entre bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas.

Efectivamente, el programa de flexibilización cuantitativa era necesario para evitar una recesión más profunda a la experimentada por la economía estadounidense tras la crisis financiera de 2008-2009; sin embargo, la continuación de los programas QE2, QE4 pareciera no tener el mismo efecto positivo en la economía real. Por ello, los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto han experimentado profundas discusiones en torno del costo-beneficio de tales programas.

Analizando algunos indicadores que resumen el estado de la economía estadounidense, como el Indicador Mensual de Actividad Económica realizado por la Reserva Federal de Chicago, actualmente la actividad económica de ese país se encuentra “ligeramente” por encima de su tendencia histórica de crecimiento.

De hecho, acorde a nuestros cálculos, la economía de EU está lejos de un escenario de recesión, a tal grado que estimamos una probabilidad de 9.6% de experimentar un escenario de sobrecalentamiento en los próximos 12 meses. Desde nuestro punto de vista, es un escenario poco probable con las presiones salariales contenidas, aunque no descartamos cierta presión hacia mitad de año, pero oscilando alrededor de 2 por ciento. Nuestro pronóstico de inflación para cierre del 2013 es de 2.1 por ciento.

Considerando el Beige Book elaborado por la Fed, que analiza el desempeño de la actividad económica de los 12 distritos de la Reserva Federal, el ritmo se mantiene entre modesto y moderado en 83% de los distritos; en el resto, el ritmo se ha acelerado. Esto es positivo, dado que durante el 2012 el ritmo de actividad económica prevaleciente fue mixto, con algunos periodos de retroceso en algunos distritos.

La actividad manufacturera, tras observar cierta desaceleración hacia el cierre del 2012, en parte por eventos fortuitos y el menor dinamismo que prevalece a nivel global, parece reactivarse en los primeros meses del presente año, principalmente en los sectores de construcción de vivienda residencial y automóviles, lo que compensa cierta debilidad en el segmento de defensa.

El gasto del consumidor crece de forma modesta, aunque la expectativa de corto plazo para el nivel de ventas del sector es positiva, con un buen dinamismo en la venta de vehículos. Esta situación es sobresaliente dado el panorama actual por el que atraviesa el consumidor estadounidense, con incrementos en los precios de la gasolina, una política fiscal que genera restricciones en su bolsillo y donde las condiciones laborales mejoran, aunque la tasa de desempleo continúa en niveles elevados reduciéndose a un ritmo gradual. Al menos éste y el próximo año no se alcanzará el objetivo de la Fed de 6.5 por ciento.

En cuanto a la demanda por crédito, ha mejorado aunque marginalmente.

Las condiciones crediticias son más flexibles, a pesar de que prevalece una mayor competencia por prestatarios con buen historial crediticio. La proporción de deuda de los hogares respecto de su ingreso disponible experimenta una tendencia a la baja; no obstante, las instituciones bancarias continuarán renuentes a incrementar el volumen de créditos ante las bajas tasas de interés y la obligación de incrementar sus reservas para riesgos crediticios que, finalmente, presionarían sus márgenes.

Como podemos apreciar, la economía estadounidense pareciera marchar por buen camino, situación que debiera tranquilizar a la Fed; sin embargo, surgen las preguntas en torno del ritmo y el momento de iniciar el retiro de los estímulos otorgados y las medidas acomodaticias llevadas a cabo, que ponen en riesgo la estabilidad y el correcto funcionamiento del sistema financiero.

Carlos Ugalde es gerente de Análisis Financiero de Signum Research