Ajuste a la baja para el objetivo del IPC

2013-05-30El Economista

A principios de año, el mercado local experimentó un fuerte optimismo derivado de las altas expectativas generadas en torno de la ejecución de las reformas estructurales que requiere la economía para alcanzar tasas de crecimiento anual superiores a 4 por ciento.

Además, una abundante liquidez impulsada por los bancos centrales de las economías avanzadas estimuló el valor de los activos en el mercado local y, con ellos, el tipo de cambio.

Sin embargo, como mencionamos, la economía mexicana experimentaría una primera mitad del 2013 complicada ante un desempeño modesto para la economía de EU, que ya experimentaba una desaceleración en la actividad industrial, cifras mixtas para la confianza del consumidor y, sobre todo, una alta incertidumbre en torno de las medidas fiscales a implementar por el gobierno federal, que generaron pérdida de varios puntos porcentuales de crecimiento esperado en el producto.

¿Qué cambió entonces? Por un lado, la Fed está ante la disyuntiva de recortar su programa de compra mensual de bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas, actualmente en 85,000 millones de dólares, ante un buen ritmo de recuperación del mercado inmobiliario y una disminución de la tasa de desempleo. Esto se vio reflejado en un avance del consumo, a tasa anual, de 3.4% en el primer trimestre del 2013 en cifras revisadas.

A nivel interno, el crecimiento del PIB mexicano del primer trimestre se ubicó por debajo de lo esperado por el consenso de analistas, con una tasa anual de 0.8%; esto incidió en un ajuste en las expectativas de crecimiento para el 2013, que arrojaban un promedio de 3.5% anual. Actualmente, el estimado promedio oscila alrededor de 3%; en nuestro caso, lo ajustamos de 3.24 a 2.93 por ciento.

Este resultado redujo el optimismo de los inversionistas, que comienzan a tener dudas respecto de la capacidad de la economía mexicana para experimentar un mayor dinamismo y superar un crecimiento de largo plazo de 3 por ciento. Esto va ligado a la profundidad de las reformas aún pendientes, como la energética y la fiscal, y cierta decepción por la reforma en telecomunicaciones.

A esto añadimos el desempeño de las empresas que conforman el IPC, con resultados modestos al primer trimestre del 2013, sin sorpresas positivas, y en su mayoría, por debajo de los estimados del mercado.

Además, los gastos de operación de esta fundamental muestra de empresas experimentaron un súbito incremento que afectó sus márgenes operativos y que ha incidido negativamente en los niveles de rentabilidad.

Siguiendo la metodología que hemos desarrollado fundamentada en el VE/EBITDA para el IPC, determinamos que el nivel de convergencia del mismo hacia el cierre de año sea de 9.07x, sin cambios significativos respecto de nuestro nivel de convergencia con datos del cuarto trimestre del 2012 de 9.03x; sin embargo, ante una menor estimación para el crecimiento del PIB mexicano al 2013, nuestro pronóstico de incremento en ventas para las empresas del IPC pasó de 9.7 a 8.5% anual, en términos reales, con un margen EBITDA de 20.6%, desde 21.4% estimado previamente.

Con base en estas premisas, nuestro escenario base para el IPyC es de 45,144 puntos al cierre del 2013, con un intervalo de confianza a 50%: de 42,780, en caso de que las reformas energética y fiscal no convenzan a los mercados, y el consumo interno no compense el menor desempeño del sector externo, y de hasta 47,083 puntos bajo un escenario optimista.

Los mercados en Estados Unidos logran nuevos máximos y esto no se ha reflejado en un desempeño positivo en la Bolsa mexicana: la razón es que el múltiplo del mercado es elevado y para justificarlo se necesita reformar aspectos fundamentales de la economía nacional.

Carlos Ugalde es gerente de Análisis Financiero de Signum Research.