Fin del dinero ultrabarato: primera llamada

2013-06-06El Economista

Los rendimientos de los bonos a largo plazo se han incrementado sustancialmente en los últimos días. Esto ha tenido un impacto directo sobre los precios de los activos riesgosos, especialmente en las acciones y bonos corporativos de mediano y largo plazo. También ha tenido un efecto medular en el tipo de cambio: el peso se ha depreciado 6.52% entre el 9 de mayo (en su punto más alto del año, en 11.98 pesos por dólar) y el 5 de junio, cuando el tipo de cambio provisto por Banco de México cerró en 12.82 pesos por dólar. En el mismo lapso, el IPC de la Bolsa cayó 3.5 por ciento.

Un número considerable de participantes en los mercados internacionales opina que la etapa de dinero súper barato está por llegar a su fin, aunque esto puede estar sujeto a debate, lo que no debe cuestionarse es que eventualmente las tasas de interés tendrán que subir.

De acuerdo con el concepto de tasa natural de interés de Knut Wicksell, un costo del dinero demasiado bajo causará inversiones improductivas que en el largo plazo propiciarán un descenso en la productividad general de la economía, lo que afectará el potencial de crecimiento económico de largo plazo. Eso es precisamente lo que ya preocupa a algunos miembros de la Junta de Gobierno de la Reserva Federal (Fed), que manifiestan desacuerdos con la política monetaria impulsada por Ben Bernanke desde hace varios años.

El Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por su sigla en inglés), informó que “está preparado para incrementar o reducir el ritmo de compras de acuerdo con cómo cambie el panorama del sector laboral o de inflación”. Este simple fraseo puso nerviosos a muchos participantes en el mercado de Bonos del Tesoro de EU.

Esto, fundamentado en la percepción por parte del FOMC de que la economía estadounidense retomó un ritmo de crecimiento moderado tras la pausa observada hacia el cierre del 2012, ya que las últimas cifras macroeconómicas publicadas reportaron ligeramente una mejoría respecto de sus estimados, reflejado en mejores condiciones en el mercado laboral, una expansión del gasto de los hogares y las empresas por expectativas de un panorama alentador en el mediano plazo y un fortalecimiento continuo del sector vivienda.

A pesar de ello, recientemente el banco central de Japón cambió su política monetaria restrictiva al anunciar que duplicará su emisión monetaria, la Comisión Europea redujo sus pronósticos de crecimiento del PIB para el 2013 y el 2014 mientras que Mario Draghi, del Banco Central Europeo, manifestó que la institución que dirige está preparada para recortar las tasas de interés una vez más, en caso de ser necesario.

También, los grandes bancos operadores de bonos en Wall Street manifestaron su expectativa de que, ante la acelerada reducción en el déficit fiscal, a partir de junio se empezará a recortar el monto de las emisiones de Bonos del Tesoro, lo que abona también en menores presiones sobre las tasas de interés a mediano plazo.

Es muy pronto para anticipar que ha terminado la etapa de dinero ultrabarato. Desde nuestro punto de vista, la etapa de tasas de interés extremadamente bajas no llegará a su fin en los próximos meses, pero podemos pensar que el comportamiento en los mercados de los últimos días constituye la primera llamada de advertencia sobre lo que eventualmente ocurrirá. Debemos tener muy claro que este tipo de cambios en las perspectivas monetarias internacionales afectará las cotizaciones de los activos riesgosos, especialmente las acciones, y debemos estar preparados, afinando la selección de títulos en nuestras carteras de inversión.

Héctor O. Romero es director general de Signum Research