Fundamentales de la BMV, deteriorados

2013-06-13El Economista

Todos los trimestres realizamos un análisis fundamental del conjunto de empresas que integran el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores. Este análisis nos muestra tendencias generales interesantes y que, en algunos casos, constituyen indicadores adelantados de la actividad económica. Desafortunadamente, en el primer trimestre del año, algunas tendencias no son favorables.

En un entorno donde se cuestiona la permanencia de un exceso de liquidez global, el efectivo y equivalentes de las principales empresas mexicanas se encuentran en su nivel más bajo desde el 2006. Consideramos que no es el mejor momento para desacumular recursos en caja. Las empresas muestran poca liquidez: la prueba del ácido marca un nivel de 0.99x, lo que implica que apenas alcanzan a liquidar sus pasivos de corto plazo, sin liquidar inventarios.

Los días de pago disminuyeron, a poco menos de 60 días, lo que constituye una buena señal, ya que se financian menos a través de sus proveedores -ante un probable entorno de reducción en liquidez global, debemos estar atentos a esta variable.

La propiedad, planta y equipo, neta de depreciación, disminuyó 3.5% en el trimestre: en los últimos años, esta cuenta muestra un comportamiento errático, lo que nos indica que las empresas no necesariamente han seguido programas rigurosos de inversión en planta con el fin de incrementar su productividad, lo cual explica el desempeño mediocre de la economía mexicana en gran medida.

Los inversionistas estarán en posición de reprochar que las empresas no hayan realizado inversiones substanciales en momentos en que era bastante propicio hacerlo. En el futuro será más difícil, sobre todo, si tomamos en cuenta los pocos recursos en caja con que cuentan. En contraste, se han endeudado e incrementado sus gastos administrativos, podemos entonces preguntarnos, ¿en qué ha estado pensando el management de los grandes corporativos mexicanos?

La deuda como proporción del activo total alcanza 28.1%, 40 puntos base (pb) más respecto del trimestre anterior, mientras que la deuda a capital contable llega a 60.5% (10 pb sobre el trimestre anterior). El cociente entre los activos de largo plazo en moneda nacional y los de moneda extranjera se encuentra muy por encima del promedio de los últimos cinco años: las empresas se están financiando cada vez más en pesos. La razón de deuda neta sobre EBITDA 12 meses (12M) presenta nuevamente un alza y esta tendencia se ha mantenido desde mediados del 2011.

Pasemos al estado de resultados. Las ventas 12M permanecen estáticas con respecto a las del trimestre inmediato anterior. Por sexto trimestre consecutivo, se percibe un ligero incremento en el margen bruto -después de 10 años de una tendencia secular a la baja en esta variable-. De hecho, consideramos que la tendencia secular a la baja en el margen bruto es una señal de que la economía mexicana está cada vez más competida, entonces, los últimos seis trimestres de crecimiento en margen bruto no son necesariamente una buena señal.

El margen operativo se deterioró de nueva cuenta en el trimestre (30 pb. con lo que marca 14.7 por ciento). Esta variable lleva cinco trimestres a la baja y se explica por un notable incremento en los gastos operativos en los últimos dos años: al tercer trimestre del 2011, los gastos operativos 12M representaban 18.0% de las ventas 12M, hoy representan 21 por ciento. Los inversionistas tenderán a castigar a aquellas empresas que no muestren disciplina en esta variable.

Debido a este comportamiento, el margen EBITDA, que apenas hace dos años era de 23%, hoy es de 21.1%-sigue siendo aceptable, pero no tenía motivos estructurales para deteriorarse, por el contrario, debió mejorar.

Héctor O. Romero es director general de Signum Research.