Panorama recesivo para la economía mexicana

2013-09-05El Economista

Identificamos cuatro factores subyacentes a este desempeño: 1) esfuerzo de consolidación fiscal y menor dinamismo del gasto (el déficit público pasó de 0.4% del PIB en el 2012 a 0.0% del PIB en el 2013; 2) entorno de bajo crecimiento global; 3) apreciación en el tipo de cambio real; 4) debilidad en la industria de la construcción.

No obstante, en Estados Unidos esperamos una continuación de la recuperación económica debido a: (1) recuperación de la riqueza de los hogares por la apreciación en la vivienda y en los mercados accionarios, lo cual induce (2) una mayor confianza del consumidor, que se traduce en (3) un mayor gasto del consumidor que a su vez incide en (4) un incremento en la actividad manufacturera que a su vez también es impulsado por (5) costos energéticos a la baja gracias a (6) un auge en la producción de gas natural.

El principal riesgo para que continúe la recuperación en la economía de EU es que el incremento esperado en las tasas de interés, en especial de las tasas hipotecarias (donde el aumento ya es notable), ponga fin a la recuperación en el sector de la vivienda y en los mercados accionarios. El llamado tapering podría empezar en la reunión del próximo 17 y 18 de septiembre. Otro riesgo inmediato es que un conflicto en Siria incremente los precios del petróleo, lo que sería equivalente desde el punto de vista macroeconómico a un súbito incremento en impuestos (con un efecto recesivo).

Mientras tanto, regresando a México, es probable que las condiciones recesivas se acentúen debido a la reforma fiscal que está por anunciarse y, aunque son pocos los detalles que se conocen, es probable que esta reforma implique, entre otras medidas: 1) incremento en la tasa del ISR; 2) aumento al Impuesto al Valor Agregado; 3) IVA en alimentos y medicinas; 4) mayores impuestos especiales para alimentos y bebidas; 5) reglas más estrictas para la consolidación fiscal; 6) un régimen especial para pequeñas y medianas empresas.

Para ningún economista es un secreto que los incrementos impositivos por sí mismos son de naturaleza recesiva, al menos en los primeros meses. Cualquier combinación de las medidas mencionadas tendrá un impacto directo sobre el desempeño del PIB en los trimestres por venir, a pesar del incremento en el gasto, antes y después de entrar en vigor porque necesariamente afectarán: 1) la confianza del consumidor; 2) el gasto del consumidor; 3) los ingresos de las empresas; 4) las utilidades de las empresas; 5) la rentabilidad de los proyectos de inversión; 6) la inversión corporativa; 7) el empleo, que a su vez afecta el gasto del consumidor, etc.

El panorama no es alentador para el mercado bursátil, aunque es imposible estimar en este momento la magnitud del impacto para las cotizaciones accionarias, la desaceleración del PIB, la menor confianza del consumidor, los menores ingresos y márgenes corporativos, así como el decremento en la utilidad neta, que necesariamente tendrán un impacto negativo sobre el flujo operativo y los múltiplos del mercado accionario, especialmente para las empresas enfocadas directamente al consumo. En este sentido, se puede acelerar el ajuste en el mercado accionario.

Es probable que este fin de semana conozcamos los detalles de la reforma fiscal propuesta por el gobierno federal. Sabemos que la propuesta del ejecutivo no necesariamente será aprobada por el Congreso en su totalidad, pero debemos estar atentos. Por lo pronto, es muy probable que tengamos que ajustar nuestro pronóstico del nivel del IPC para éste y el próximo año, así como nuestros estimados de crecimiento del PIB para los próximos trimestres.

El autor es Director General de Signum Research.