Irán y el precio del Brent en el 2014

2013-11-28El Economista

El fin de semana pasado se levantaron parcialmente las sanciones económicas a Irán para la venta de petróleo, impuestas en mayo del 2012. Históricamente, un evento de esta naturaleza ha propiciado la caída de los precios del crudo de forma relevante; de persistir en el 2014, ello sería benéfico para la recuperación de la economía internacional y, particularmente, para la mexicana.

El acuerdo incluye compensaciones equivalentes a 7,000 millones de dólares, así como flexibilidad sobre la comercialización de materias primas como petróleo, oro y otros metales preciosos, así como de autopartes, durante un periodo de seis meses.

La producción de Irán, que alcanzó un máximo de 6.1 millones de barriles diarios (mbd) en 1974, se deterioró llegando a su peor nivel histórico (3.6 mbd) en el 2012, con el bloqueo de EU y la UE a las instituciones financieras que realizaban los cruces de pagos de las importaciones y el acceso a los seguros para los envíos de petróleo.

El país enfrenta una importante incapacidad de aumentar, en el mediano plazo, la producción a los niveles previos a las sanciones internacionales, debido al constante agotamiento de la capacidad instalada, con tasas altas de deterioro (entre 8 y 13% anuales), así como la falta de experiencia profesional y técnica para proyectos no convencionales. No obstante, la incorporación de los inventarios totales actuales al mercado (1.7 mbd) podría provocar una caída en los precios internacionales a niveles importantes, ante la expectativa de crecimiento de la demanda global en aproximadamente 1.5 mbd en el 2014, a 55.7 mbd.

Aun sin considerar la incorporación de Irán en el mapa energético del 2014, las perspectivas se encuentran en favor de la caída de los precios del petróleo. Se espera que continúe el fuerte crecimiento de la producción en EU (+7.9%, a 11.3 mbd), impulsado por la explotación del segmento shale, así como estabilidad en la producción de los países de la OPEP, en 36 mbd. Adicionalmente, la mayoría de los trabajos de mantenimiento y extensión de capacidad en el Mar del Norte, que habían influido en el estancamiento de la producción de Brent, finalizarán durante el primer semestre de 2014.

En un escenario pesimista, el precio del barril de crudo Brent podría alcanzar la curva de costo medio, en 69.7 dólares; aunque indudablemente sería transitorio, sin dificultades persistirá por debajo de los 100 dólares por barril.

No hay que ignorar que existen altos riesgos que podrían mermar la baja en precios, a una contracción aproximada de entre 20 y 10%, con respecto a los niveles actuales. Persisten las resistencias en la producción en Libia, con una alta inestabilidad política y social, así como Arabia Saudita, que después de alcanzar un nivel máximo en el 2013 (10 mbd) podría retirar volumen el próximo año.

En la arena política, los bajos precios del crudo obligarían a regímenes de gobierno con alta dependencia petrolera, como Venezuela o el mismo Irán, a un recorte de la oferta, ante bajas perspectivas de crecimiento económico y fuertes presiones inflacionarias.

No obstante, cualquier reducción de los precios actuales sería bien recibida por la economía global. Si bien México mantiene una condición dual frente a este comportamiento, los beneficios en la actividad productiva serían mayores por la vocación en la producción de manufacturas.

En muchos sentidos, México no es un país petrolero, sino petrolizado, y la solución sustentable a la merma en los ingresos fiscales es de distinta naturaleza; sin embargo, para el 2014 está resuelta a través de coberturas que tienen el fin de asegurar un precio mínimo de 81 dólares por barril de la mezcla mexicana.

En muchos sentidos, México no es un país petrolero, sino petrolizado, y la solución sustentable a la merma en los ingresos fiscales es de distinta naturaleza; sin embargo, para el 2014 está resuelta a través de coberturas que tienen el fin de asegurar un precio mínimo de 81 dólares por barril de la mezcla mexicana.

El sector privado nacional, en contraste, recibiría favorablemente un entorno de estabilidad de los precios en niveles inferiores a los actuales.

Las empresas mexicanas han invertido de forma importante en la mejora de la estructura de costos, específicamente, frente a la escasez y altos precios de la energía. Por tanto, un repunte en la demanda se traducirá de una forma más directa hacia los márgenes de rentabilidad y en consistencia al flujo de efectivo.

julio.martinez@signumresearch.com