El 2013, un mal año para los fundamentos del IPC

2013-12-05El Economista

Todos los trimestres, en Signum Research realizamos un análisis de los fundamentos de las empresas que integran el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores; en esta ocasión, publicamos los principales resultados de nuestro estudio al tercer trimestre.

Este análisis nos permite conocer las principales tendencias operativas y financieras de las empresas privadas más grandes de México.

El análisis del IPC desde este punto de vista muestra tendencias globales siempre interesantes y que en algunos casos constituyen indicadores adelantados de la actividad económica: consideremos simplemente que las empresas que componen este indicador tienen ingresos agregados equivalentes a la quinta parte del PIB.

Entonces, en los estados financieros de este conjunto de empresas encontramos que los activos totales se incrementaron un respetable 2.7% en el trimestre —todas las tasas de crecimiento en términos reales-. Este incremento corresponde a avances en todas las subcuentas, con el mayor avance en efectivo e inversiones temporales (16.1% trimestre a trimestre, t/t). El efectivo en caja se ha incrementado significativamente en los últimos dos trimestres desde la caída importante que presentó al primer reporte del año, cuando alcanzó un mínimo local desde el 2006. Las tesorerías de las empresas empiezan a acumular efectivo, tal vez en previsión de una política monetaria más restrictiva a nivel global.

La llamada “prueba del ácido”, una medida de liquidez, subió de 0.98 a 1.06 veces, con lo que las empresas superaron su condición crítica: no era posible pagar pasivos de corto plazo sin liquidar inventarios, una condición que crea presiones deflacionarias a nivel agregado.

Por su parte, los inventarios se incrementaron considerablemente (9.6% t/t), después de dos caídas consecutivas, con lo que la rotación de inventarios cayó de 8.16x a 8.07x. La rotación de inventarios es un indicador de actividad económica. Es importante comentar que desde la gran recesión del 2008, la rotación de inventarios de las empresas del IPC se ha incrementado, con lo que los días de inventario bajaron de 56 a 45 en cuatro años.

En cuanto a las cuentas por cobrar, podemos decir que las empresas del IPC cobran en 38.4 días, un ligero decremento sobre el trimestre anterior—conforme se restrinja la liquidez global, veremos un incremento en este indicador-. Los días de pago han mostrado un decremento considerable en el último año, al pasar de 70 a 51 días, un reflejo de mejores condiciones de liquidez global que pueden empezar a cambiar.

El cociente entre los pasivos de largo plazo en moneda nacional y los de moneda extranjera es de 0.67x, por encima del promedio de los últimos cinco años en 0.53x. No obstante, en los últimos trimestres hemos visto más emisiones de deuda en dólares, acaso para aprovechar las condiciones de liquidez en dólares que probablemente no prevalecerán por mucho tiempo. La deuda se incrementó 2.4% en el trimestre, su crecimiento promedio anual en los últimos cinco años es de 10.9%, una tasa extremadamente alta que refleja oportunidad de colocar deuda, pero que puede representar un problema en el mediano plazo. La razón de deuda neta sobre EBITDA muestra una tendencia creciente desde mediados del 2011 y actualmente se encuentra en 1.81x.

Las ventas se han estancado —lo que sólo ocurre en tiempos recesivos como los que vive la economía mexicana-. Ésta es una variable clave para incrementar la rentabilidad de las emisoras que cotizan en Bolsa. El margen bruto, operativo y EBITDA se deterioran. La tendencia del margen operativo (12 meses, para evitar estacionalidad) es a la baja desde el 2011. Los gastos operativos, que mostraban incrementos importantes, ya llevan dos trimestres decreciendo.

Las mayores presiones recesivas que introduce la miscelánea fiscal del 2014 agravarán el deterioro en márgenes y, por lo tanto, la rentabilidad: la rentabilidad a capital invertido (ROIC) cae de nueva cuenta, de 16.7% a 16.4%-consideremos que esta variable llegó a 20.1% hace seis años.

Las condiciones recesivas que experimenta la economía mexicana definitivamente muestran sus efectos sobre los fundamentos de las principales empresas de la Bolsa. Un crecimiento sostenible en el IPC no será posible sin una mejora en las principales variables financieras.