Perspectivas para el mercado accionario en el 2014: un arranque muy complicado

2014-01-09El Economista

El 2013 no fue un buen año para las inversiones en Bolsa en México. Ya hemos hablado en este espacio del marcado deterioro en los fundamentos de las empresas del índice, con un estancamiento en las ventas y un desgaste notable en los márgenes, además de un significativo avance en el apalancamiento.

Aunque el año arrancó con optimismo, el principal indicador retrocedió 2.24%, para cerrar en 42,727 puntos. Además de los malos fundamentos de las principales empresas del índice, la introducción de una reforma fiscal dañina para la inversión privada deterioró notablemente las expectativas.

A pesar de esto, el 2013 no fue el peor año para los inversionistas en el mercado de capitales. En las últimas dos décadas, el IPC ha tenido siete años de pérdidas, incluyendo el 2013. En orden descendiente, por retroceso porcentual encontramos a 1998, con 24.28% de retroceso, como resultado de la crisis de confianza que se extendió a través de todos los mercados emergentes; el 2008, con un retroceso de 24.23%, como resultado de la peor crisis financiera global en ocho décadas; el 2000, con 20.73%, por el estallido de la burbuja de las empresas puntocom y 1994, con 8.72%, como resultado de llamado error de diciembre. El retroceso del año que acaba de concluir es el más pequeño, en términos absolutos, de los últimos veinte años. Pero eso no es consuelo para los inversionistas, que vieron un costo de oportunidad importante en los destacados avances de los principales índices de EU -como el Dow Jones, que avanzó 26%, el S P500, con 29% y el Nasdaq, con 38 por ciento.

Aunque en el 2014 nadie espera rendimientos similares en los índices de mercado en Estados Unidos, el arranque de año será muy complicado para las empresas mexicanas, precisamente por la entrada en vigor de las nuevas disposiciones fiscales que afectarán la confianza del consumidor, el consumo, la inversión en capital físico y la actividad económica en general, de hecho, el efecto puede acentuar profundamente las condiciones recesivas que ya enfrenta la economía mexicana.

En consecuencia, el reporte al primer trimestre acentuará la debilidad fundamental que afectó a las empresas durante todo el 2013, por lo que el desempeño del principal indicador durante los primeros meses del año será mediocre, en el mejor de los casos. Por otro lado, el ritmo con el que se reviertan los incentivos monetarios en EU también afectará el apetito por riesgo por parte de los inversionistas globales, quienes determinan finalmente el desempeño de las inversiones alrededor del mundo, especialmente en los mercados emergentes.

Hacia la segunda mitad del año, si los fundamentos de las empresas mejoran, podremos ver una recuperación en el desempeño del mercado accionario mexicano. Para ello tendría que ocurrir un significativo avance en ventas y márgenes, sustentado por un mayor dinamismo en la actividad económica en México. Los detonantes internos de este dinamismo puede ser un mayor gasto público, aunque éste nunca es tan eficiente como el privado, un avance en empleo impulsado por la reindustrialización en EU y las expectativas de inversión y reducción en costos derivados de la reforma energética.

Aunque en siete de los últimos veinte años, desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio, el mercado accionario ha tenido retrocesos, en los otros trece años, el avance ha sido tan fuerte que ha llevado al IPC desde las 2,602 unidades en diciembre del 1993, hasta los 42,727 puntos al cierre de 2013. Un rendimiento promedio anual de 15%, muy atractivo, desde cualquier punto de vista. El 2014 no será tan espectacular, pero si en algún momento se revirtieran algunas de las medidas fiscales aprobadas el año pasado, como el impuesto a las ganancias en Bolsa, el futuro podría ser brillante para las inversiones en México.