México, ¿continúa en recesión?

2014-03-20El Economista

Ante diferentes eventos de carácter interno y externo, las expectativas en torno a la evolución de la economía mexicana han cambiado significativamente. A principios del 2013 se generaron altas expectativas sobre la economía mexicana, derivadas de las reformas estructurales que crearon un optimismo exacerbado.

Sin embargo, el gasto del gobierno fue mínimo, aunado a una cierta desaceleración de la economía estadounidense, la cual atravesó por periodos de alto riesgo político que incidieron en la actividad económica, recortando varios puntos al crecimiento del PIB. Esto derivó en un menor dinamismo en México, el cual se profundizó por un estancado consumo interno, que fue afectado hacia el cierre de año y que no logra repuntar, situación que continuará en el 2014 por la reforma fiscal aprobada.

Así, a lo largo del 2013, el gran impulso observado en las principales variables macroeconómicas durante los dos años anteriores se perdió, con grandes retrocesos que aún no son compensados.

Con base en la definición del National Bureau of Economic Research (NBER), una recesión es una baja significativa en la actividad de los distintos sectores económicos, cuya duración es por más de unos cuántos meses. Normalmente se refleja en el comportamiento del PIB real, el ingreso real, la producción industrial y las ventas minoristas.

Así, determinamos aquellas variables con un alto nivel de significancia en el factor cíclico de la actividad económica de México construyendo el Indicador Cíclico Signum. Con base en esta métrica, la economía mexicana experimentó una fase de expansión entre julio del 2011 y julio del 2012, para desacelerar de agosto del 2012 a marzo del 2013. De esta forma, a partir de abril y hasta diciembre del 2013 nos ubicamos en fase de recesión (con base en datos disponibles al último mes del año anterior).

Esto se entiende cuando tres de las siete variables que integran el Indicador Cíclico Signum se ubican en fase de recesión. En este caso hablamos de Ventas Minoristas, Inversión Fija Bruta y Actividad Industrial, que desde finales del 2012 se encuentran en esta fase del ciclo, mientras que Confianza del Consumidor y Exportaciones Netas continúan en etapa de desaceleración.

Como observamos, la fase del ciclo económico en la que se sitúan la mayor parte de las variables macroeconómicas no es favorecedora. Lo anterior complicará el escenario de recuperación esperado para la segunda mitad del 2014 considerando que la primera parte del año la economía continuará siendo afectada por la reforma fiscal, misma que ya incidió en un incremento de la tasa anual de inflación a niveles superiores de 4% mermando el gasto personal, junto con cierto rezago en la inversión, dado que las leyes secundarias, como en el caso de la reforma energética, aún no se definen.

El gobierno ejercerá un mayor gasto, comparado con el 2013, en varios segmentos de la economía, como es el caso de infraestructura, comunicaciones, energía, entre otros. Sin embargo, no debemos basar las expectativas de crecimiento sólo en esta variable.

A nivel externo, específicamente en EU, el recorte de los estímulos monetarios es una buena señal que indica que la actividad económica estadounidense se fortalece. No obstante, aún es prematuro estimar el desempeño para esta economía conforme la liquidez se vaya limitando y los niveles mínimos en tasas de interés desaparezcan.

Mantenemos nuestro estimado de crecimiento para el PIB en 2.76%, anunciado desde diciembre del año anterior, ya que como hemos establecido en varios de nuestros reportes, sería un 2014 complicado, situación que ya estamos experimentando.

Así, debemos ser cautelosos en las señales y expectativas generadas en torno a una recuperación sólida para la segunda mitad de este año, esperando que la inversión repunte y los riesgos a nivel externo se mitiguen.

carlos.ugalde@signumresearch.com