¿Es razonable invertir en la industria de refrescos en México?

2014-03-27El Economista

Las principales embotelladoras enfrentan difíciles retos en sus ventas en las plazas en las que ofrecen sus servicios.

No parece mala idea, considerando que México es el mayor consumidor de refrescos en el mundo con un consumo per cápita de 163 litros al año (1.2 latas de 355 mililitros al día) y un crecimiento anual compuesto superior al +6 por ciento.

Esta posición le permitió a esta industria una rentabilidad muy superior sobre otras en México, e inclusive a los dos grandes jugadores, Coca Cola Femsa (KOF) y Arca Continental (AC*) salir de compras a otros mercados e incursionar en otras industrias como las botanas.

En México, la industria de refrescos está encabezada por tres grandes jugadores que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores: KOF, que es el segundo embotellador más grande de Coca Cola y opera en el centro y sur de México, así como Centro y Sudamérica; AC*, que opera en el norte del país, así como en Ecuador y Argentina; y Cultiba, que es el embotellador de Pepsi en México.

Los refrescos enfrentan a su vez condiciones favorables en su estructura de costos, con una caída en el precio de los edulcorantes y un precio estable en el PET.

No obstante, esta industria enfrenta obstáculos como ninguna otra.

En primer lugar, las medidas fiscales adoptadas en México para inhibir su consumo, aplicando un impuesto de 1 peso por cada litro de refresco, suponen incrementos superiores a 16 por ciento. Esta medida profundizó las condiciones recesivas de la economía mexicana debilitando el consumo. Hay que considerar que existe una alta correlación positiva entre el crecimiento del PIB general y el desempeño en ventas de esta industria.

Asimismo, las campañas de información del gobierno y otras instituciones como la Organización Mundial de la Salud sugieren con consultas públicas abiertas que el consumo diario total de azúcar no debe ser superior a 25 gramos. Un refresco puede incluso superar ese límite.

Por otro lado, para KOF y AC* con operaciones en Centro y Sudamérica, está el impacto de la devaluación de las monedas en aquellos países —principalmente en Venezuela y Argentina— que si bien tuvieron crecimientos superiores, su resultado final fue negativo.

KOF a su vez enfrentó condiciones adversas en sus adquisiciones en Brasil con un consumidor apalancado y un ingreso personal disponible contraído; asimismo, una inflación superior a 13% y un portafolio de productos inadecuado a tal grado que incluso los canales tradicionales no respetaron sus políticas de precio.

KOF reportó al cierre del 2013-IV una caída de -1.4% en EBITDA.

Por su parte, AC* supo sortear el impacto en el consumo del alza de impuestos, y con una estrategia de precio y controles cambiarios lograron un incremento de margen EBITDA superior a 12% a/a. De igual forma, la compra de la mayor empresa de lácteos en Ecuador (Tonicorp) diversifica su portafolio y lo ubica en una mejor perspectiva.

Todavía faltan algunas semanas para que se registren los incrementos de manera permanente debido a los contratos de compras adelantadas con las cadenas comerciales y/o a la arquitectura de precios en la que no se ajustan de manera homogénea por producto/presentación o región.

Sin embargo, los refrescos son un mercado inelástico y el consumidor enfrentará el incremento del impuesto y la inflación; pero si no disminuye el consumo, existe el riesgo de que el gobierno proponga incrementar dichos impuestos para combatir la obesidad el próximo año.

Todo lo anterior ha tenido un impacto adverso en las acciones de las tres principales embotelladoras, que tuvieron una caída superior a -25% ponderado por valor de capitalización en los últimos seis meses, por lo que consideramos que la industria ha descontado estos eventos.

Consideramos que a partir del segundo trimestre se recuperarán los volúmenes de manera acelerada frente un verano más caluroso y el mundial de Brasil.

Esta semana, tanto KOF, AC y Cultiba están a la alza respecto de sus mínimos a mediados de marzo.