Consumo estancado

2014-04-03El economista

Como lo planteamos con anticipación en este espacio, los primeros meses del año para el sector comercial han sido muy complicados. Las variables que llevaron a una merma importante en la confianza del consumidor en el 2013 se acentuaron como consecuencia de la entrada en vigor de las disposiciones fiscales aprobadas por el Congreso el año pasado.

La falta de certidumbre en la evolución de la economía desalienta una mayor inversión productiva, lo cual afecta fuertemente al sector laboral. El índice de desempleo y la creciente informalidad, así como el nulo crecimiento de los salarios imponen una barrera infranqueable sobre el gasto del consumidor.

Esta situación se ha acentuado con los recientes impuestos a diferentes artículos de consumo, principalmente aquellos con alto contenido calórico, lo que impacta de manera directa en el ingreso disponible de las personas, especialmente aquellas ubicadas en la base de la pirámide socioeconómica.

Por ende, las ventas de las principales cadenas comerciales del país siguen afectadas, como lo muestran los datos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) para los dos primeros meses del 2014. Durante enero pasado, las ventas totales tuvieron un crecimiento de 2.4% mientras que las ventas mismas tiendas decrecieron 1.7 por ciento. Las cadenas más afectadas fueron las de autoservicio.

En febrero, las ventas totales subieron 4.2% con una baja marginal de 0.2% en las ventas mismas tiendas. Estas cifras aún se encuentran muy por debajo del estimado para el año de la ANTAD, de un alza en ventas totales de 6.1% y en ventas mismas tiendas de 1.7 por ciento. Durante el 2013, el desempeño de las ventas fue muy inferior al estimado original de la ANTAD, por lo que este año se prefirió actuar con cautela y presentar estimados más modestos.

A pesar de que los resultados en los primeros meses no están en línea con los pronósticos, la expectativa es que para la segunda mitad del año la situación económica del país tenga un repunte y se registre un mayor dinamismo en todos los sectores.

Sin embargo, los estimados de crecimiento del PIB se han estado ajustando a la baja, con lo que la confianza del consumidor aún refleja cautela.

Una situación que complica un poco más el panorama es el alto nivel de apalancamiento que tienen los consumidores. Esto se ha visto en el deterioro de las cuentas por pagar, en especial de las tiendas departamentales, que han sido las más activas en ofrecer mensualidades sin intereses.

Todos los eventos dirigidos a incrementar las ventas con este tipo de promociones, si bien han impulsado las transacciones, han provocado un mayor nivel de endeudamiento en los consumidores, con mensualidades que se traslapan y que van limitando su capacidad de pago.

Durante el 2014, las empresas del sector comercial tendrán como estrategia seguir ofreciendo precios bajos. Sin embargo, con la presión proveniente de los impuestos y una alta competencia, consideramos que la medida dañará los márgenes de rentabilidad, por lo que se buscará mantener un estricto control de costos y gastos para lograr cierta estabilidad.

Las cifras de marzo se verán afectadas por el efecto de Semana Santa, el cual tradicionalmente impulsa las ventas. El año pasado se dio durante este mes, lo que dificulta la base de comparación.

En este contexto, el primer trimestre no será alentador. En los meses subsecuentes, la situación puede mejorar ante un entorno gradualmente más favorable y mayor certeza para que el consumidor pueda planear sus compras.