Signos de desaceleración

2012-08-16El economista

La primera parte del año fue mejor que lo esperado para la economía global. Incluso el verano, por tradición débil para el desempeño de los mercados de activos riesgosos, ha resultado sorpresivamente robusto. No obstante, a pocos escapa la percepción de que la segunda mitad del año será mucho más compleja que la primera, lo que podría desencadenar la toma de utilidades en los activos en riesgo. Región por región, encontramos signos de desaceleración o incluso, fragilidad.

Estados Unidos: el nuevo motor de la economía global funciona, aunque con algunos desperfectos y debilidades. Las cifras de empleo mejoran en apariencia pero los niveles de confianza del consumidor y el consumo seguirán presionados mientras la economía pierde parte del impulso que mostró durante la primera mitad del año. El llamado acantilado fiscal puede ocasionar uno o dos episodios importantes de volatilidad pero, al final, se trata sólo de una cuestión política que será resuelta.

Europa: aunque la eurozona, por ahora, técnicamente, logró salvar la condición recesiva, se trata sólo de una cuestión semántica luego de un trimestre de crecimiento nulo y otro de crecimiento negativo. Es muy probable que Alemania, el motor económico europeo, entre pronto en recesión.

Desde 1993, Alemania ha experimentado cuatro recesiones y, en todos los casos, el índice IFO de sentimiento empresarial cayó en seis puntos o más durante los 12 meses previos -la última lectura arroja una caída de cinco puntos-. Las exportaciones alemanas representan 45% de su economía y esta variable, en conjunto con la inversión, muestra un desempeño negativo.

El consumo y el gasto gubernamental le dan estabilidad a la economía alemana, por lo que esperamos que sea una recesión moderada.

Mientras tanto, Francia también se encuentra al borde de la condición recesiva, y países como Italia, España y Grecia llevan más de un año sin mostrar crecimiento. Vale recordar que la recesión complicará el arreglo de los problemas monetarios significativamente.

Los problemas en la eurozona tardarán años en arreglarse, mientras tanto, los episodios de volatilidad global con origen europeo serán frecuentes y graves. Por ejemplo, la salida de Grecia de esta unión monetaria constituirá un episodio de volatilidad importante.

Asia: tras la notable desaceleración en la economía china, el gobierno reacciona liberando gradualmente la política monetaria; no obstante, el flujo de crédito hacia el sector productivo lleva un rezago importante y es probable que agrave la burbuja especulativa en el sector inmobiliario.

Perspectivas para la BMV

Ya que la segunda mitad del año será mucho más compleja que la primera para la economía global, los inversionistas aprovecharán esta circunstancia para tomar utilidades en activos riesgosos.

Para nadie es un secreto que la Bolsa Mexicana de Valores es una de las más caras del mundo (por encima del percentil 98 en su múltiplo VE/EBITDA); no obstante, el premio que se paga por sus empresas está parcialmente justificado.

Consideramos que, aunque la BMV se ajustará junto con sus pares en economías emergentes, el castigo será un tanto menor (con lo que el IPC puede llegar al rango de las 37,000-38,000 unidades), a menos que suceda un evento de consecuencias catastróficas, como la salida griega del euro, que no podemos descartar del todo (y en cuyo caso, el IPC puede romper la barrera de las 30,000 unidades).

Mientras tanto, los inversionistas irán concentrando sus posiciones en empresas sólidas, con buenas perspectivas y un riesgo relativamente moderado.

En este entorno, entre las industrias favorecidas encontraremos: alimentos y bebidas, consumo básico, medios y demás sectores de beta relativamente baja.

Héctor O. Romero es director general de Signum Research