¿Qué tantos son 163,000 empleos?

2012-08-23El Economista

El reporte de empleo de julio en Estados Unidos fue asimilado positivamente ante señales de mayor actividad económica. Se crearon 163,000 nuevas plazas respecto del promedio del segundo trimestre del 2012 (73,000); sin embargo, la tasa de desempleo aumentó a 8.3 por ciento. Condición paradójica.

La lectura más evidente fue un mejor ánimo del sector privado para contratar mano de obra tras meses de cautela traducida en baja actividad o, incluso, destrucción de puestos. Tres factores alimentaron la incertidumbre: (1) la crisis europea, (3) la desaceleración económica de China y (3) un camino político escarpado con elecciones en puerta: la política económica de Barack Obama ha dejado insatisfecho al sector empresarial, principalmente, por el aumento en los costos de contratación derivados del “Obamacare”.

En una segunda revisión, destacó el crecimiento de la desocupación por el peso que ocupa el consumo en el PIB estadounidense (60 por ciento). Se reportó un aumento del número total de desempleados por tercer mes consecutivo a 12.8 millones que, aunado a un estancamiento de la tasa de participación (proporción de la fuerza laboral respecto de la población total en edad de trabajar), en mínimos históricos de 63%, propició un alza de la tasa de desempleo.

El US Census Bureau determina el número de desocupados a través de su encuesta en los hogares, la cual reflejó una creciente debilidad en las condiciones laborales y en el ingreso. El desempleo de largo plazo fue de 41%, es decir, cuatro de cada 10 desocupados han buscado trabajo sin éxito por más de seis meses.

Además, el crecimiento anual del salario promedio real semanal fue de +0.6% en julio; en conjunto con la debilidad de los precios de los bienes inmuebles y el nivel de inflación (1.4% anual), determina el deterioro de la riqueza familiar.

Estos factores inciden directamente en la percepción de las familias para tomar dos decisiones: (1) consumo y (2) horas trabajadas.

La confianza del consumidor no ha repuntado de forma consistente a una sólida recuperación económica y sólo se han observado ligeras mejoras mensuales con un persistente deterioro en las perspectivas futuras de compra.

La condición empeora al considerar la disposición al financiamiento: se reporta un proceso de paulatina reducción en el apalancamiento familiar, en conjunto con la renuencia del sector financiero para otorgar créditos.

Al percibir un poder de compra menor, el costo de oportunidad relativo –que es permanecer en casa— aumenta, por lo que menos personas están dispuestas a trabajar más ante un salario y prestaciones bajas.

El empleo temporal por decisiones económicas (menores horas laboradas por no cumplir la expectativa de salario) es de 8 millones, respecto del nivel previo a la crisis económica, 4 millones.

El factor que embona la condición de las empresas y los hogares es la productividad del trabajo, que determina el salario real, y cuya condición conforma una condición delicada en el largo plazo. Los empleadores no encuentran en la oferta laboral el nivel de capacitación necesaria, lo que impide que los trabajadores obtengan aumentos salariales mayores, ante la incapacidad operativa de las empresas de ofrecerlos.

A la luz de una revisión más amplia del sector laboral, 163,000 empleos son insuficientes; estimamos que la actividad productiva deberá ofrecer una lectura sostenida superior a 200,000 plazas mensuales para un efectivo abatimiento del desempleo, aunado a una recuperación del salario real. La incertidumbre económica y fiscal en EU configura un panorama complicado para ambas variables en los próximos años y, por tanto, para el consumo interno, ante menores incentivos para invertir en la productividad laboral.

Julio César Martínez Espinosa es analista bursátil senior de Signum Research