Draghi y una débil recuperación en EU

2012-09-13El Economista

El problema bancario y de finanzas públicas que aqueja a algunos países de la zona euro constituye aún el principal riesgo para la economía global: tardará años en arreglarse y probablemente sea inevitable que países como Grecia abandonen el euro, al menos parcialmente.

El Presidente del Banco Central Europeo (BCE) anunció un plan de compra de deuda de corto plazo, que es un paso importante en la dirección correcta para estabilizar a los mercados financieros en Europa; pero no sabemos si esto evitará la salida del sistema monetario de algunos países, a pesar de que Draghi enfatizó que “el euro es irreversible”.

Bajo el plan propuesto, el BCE comprará bonos soberanos de corto plazo, sin límites preestablecidos, de los gobiernos europeos que así lo soliciten. Esta acción necesariamente reducirá los costos de fondeo de instrumentos de corto plazo y hará más pronunciada la pendiente de las distintas curvas de rendimiento de los bonos soberanos en los países aludidos, lo que incrementará la rentabilidad de los distintos sistemas bancarios y, eventualmente, fortalecerá su capitalización.

Con estas acciones, el BCE demuestra que tiene las herramientas necesarias para estabilizar a los mercados financieros.

No obstante, esto no arreglará los problemas estructurales que aquejan a algunas de las economías europeas como Grecia, Italia o España -se requieren medidas y reformas mucho más agresivas, que tardarán años en manifestar sus resultados-. De hecho, si no se arreglan estos problemas estructurales, monetizar la deuda sólo agravará la situación en el largo plazo. Otro problema importante es el de la vulnerabilidad de los distintos sistemas bancarios ante un incumplimiento soberano.

La cuestión inmediata ahora es un plan de rescate y reestructura adecuado y creíble para España e Italia -que gracias al plan de Draghi podrán seguir accediendo a los mercados de deuda.

En este sentido, aunque el rally propiciado por Draghi continuará por algunos días más, las dudas respecto de los fundamentos de estas dos economías continuarán causando episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales.

Desaceleración alemana: la economía alemana pierde fuerza. Los índices PMI de Manufacturas y de Servicios muestran una trayectoria a la baja (desde hace un año, en el primer caso, y desde hace 18 meses, en el segundo), aunque todavía se encuentran lejos de los niveles observados durante la crisis del 2008-2009. De la misma forma, el índice IFO de expectativas muestra una trayectoria descendente en todo el 2011 y el transcurso del 2012. En tanto, la corte constitucional alemana dio el visto bueno a la legalidad del Mecanismo de Estabilidad Europea bajo una serie de condiciones –la principal: poner un tope de 190,000 millones de euros de endeudamiento.

En EU, las cifras de creación de empleo se debilitaron en agosto, lo que pone en duda la fuerza de la recuperación en ese país. EU añadió un total de 96,000 plazas en agosto, una caída de 32% sobre la cifra de julio y 23% inferior a las expectativas del mercado. A pesar de ello, la tasa de desocupación bajó de 8.3 a 8.1% en el mes.

Ante esta precaria situación de empleo, las acciones que realice la Fed revisten una mayor importancia. Mientras tanto, se mantiene la incertidumbre en torno del llamado acantilado fiscal, que implica un fuerte recorte al gasto gubernamental si no se alcanza un acuerdo de reducción del déficit en el Congreso. En principio, éste es sólo un problema político, pero ante la irresponsabilidad de algunos legisladores, se puede convertir en un problema económico grave -recordemos que un asunto similar causó la rebaja en la calificación de la deuda soberana de EU.

Héctor O. Romero es director general de Signum Research.